Agrupación Julián Grimau

viernes 12 de diciembre de 2008
Los universitarios de Málaga continúan su encierro contra los Planes de Bolonia

El pasado martes, 9 de diciembre, se cumplió la primera semana de encierro de los estudiantes universitarios contrarios a los “planes de Bolonia”, y a las reformas que están practicando desde el Gobierno, en la Facultad de Ciencias de la Comunicación.

A lo largo de toda la semana, se han realizado asambleas diarias que se iniciaban sobre las 21.30 horas y se ha seguido trabajando en el estudio de los documentos oficiales, se han realizado talleres, etc. El número de alumnos que se han movilizado o han solicitado información ha ido en aumento durante los últimos días. Y la pernoctación ha rondando los 50-60 estudiantes por noche.

La mesa informativa de la Asamblea Universitaria de Málaga se ha mantenido activa las 24 horas del día, siendo muy notable el número de alumnos que se han ido acercando a esta para informarse sobre la reforma educativa en curso y sus graves consecuencias para la educación superior pública española. Algo a destacar, según los encerrados, es que la mayoría de los/as estudiantes apenas conocían en que consistían los cambios que supone esta adaptación gubernamental al EEES. En lo único que coinciden con las instituciones académicas: la información ha brillado por su ausencia.

Los estudiantes encerrados han agradecido el interés y los ánimos aportados por gran parte del profesorado. A su vez, la Asamblea se ha puesto en contacto con distintos profesores a fin de llevar a cabo actos comunes y coordinarse. Asimismo una Comisión del Consejo Municipal de IULV-CA se desplazó a visitarles para ofrecerles su colaboración y apoyo en la lucha que desarrollan, donde se integran jóvenes de la organización, entre ellos el Secretario Local de las JCA.
La Asamblea Universitaria de Málaga asistirá al encuentro estatal de asambleas movilizadas a raíz del Proceso de Bolonia, convocada para el próximo fin de semana del 12 al 14 de diciembre en Valencia.

Algunos miembros de los consejos de guerra realizados por el fascismo franquista

Manuel Fernández Martín

Manuel Fernández Martín: militar español, nacido en Badajoz en 1914 y muerto en 1967. Como fiscal militar, fue un importante actor en la represión política que siguió a la guerra civil, una vez instaurada la dictadura del ejército dirigida por el general Franco.

Se unió al ejército sublevado el 2 de octubre de 1936. A los seis días se le nombró alférez médico, a pesar de no tener ningún conocimiento de medicina. En 1937 ingresó en el cuerpo jurídico del ejército, aunque tampoco era abogado. Diría durante toda su vida que sus títulos habían desaparecido durante la guerra. El único documento que podía acreditarle como abogado lo falsificó él mismo: se trataba de una carta que solicitó al Colegio de Abogados de Cáceres, donde tenía algún conocido, en el que se acreditaba como "una persona de conducta intachable y afecto al régimen" (este tipo de recomendaciones eran habituales en el territorio dominado por Franco y en la posguerra). Fernández Martín añadiría a la carta la frase "Y está matriculado en este colegio de abogados". Gracias a esa falsificación pudo desempeñar el cargo de fiscal, único dentro del cuerpo jurídico del ejército para el que era necesario ser abogado.

El fiscal o ponente en los juicios militares era el elemento clave. Al ser en la mayoría de los casos la única persona con conocimientos jurídicos, su criterio tenía gran peso. Aunque no era quien debía dictar la sentencia, pocos presidentes de tribunal se atrevían a contradecir a un fiscal, sobre todo cuando se trataba de juicios políticos.

Fue en este tipo de juicios en los que hizo su carrera Fernández Martín. En 1938 se había aprobado la Ley de Responsabilidades Políticas, que se puso en práctica en innumerables juicios militares contra civiles durante y después de la guerra. La ley calificaba de "rebelión militar" cualquier actividad en pro del "enemigo". Bajo el ámbito de aplicación de la ley no sólo estaban los combatientes republicanos, sino también funcionarios civiles de la República, enfermeras y médicos de hospitales de guerra, miembros de partidos y sindicatos o incluso trabajadores o voluntarios que hubieran realizado actividades como construcción de refugios antiaéreos, recaudación de fondos para huérfanos de guerra, confección de material militar de cualquier clase (armas o ropa de abrigo), etc. En definitiva, la mayor parte de la población de los territorios que hubieran estado bajo control de la República durante la guerra. Se inauguró así una época de terror en la que se intentaba desesperadamente conseguir certificados de adhesión al régimen (cartas expedidas por curas, militares, miembros de la falange o personas cuyas simpatías franquistas eran conocidas), certificados que a veces se conseguían a cambio de denunciar a familiares o vecinos, con fundamento o sin él.

Cientos de miles de personas fueron juzgadas de acuerdo con la Ley de Responsabilidades Políticas, y en la mayoría de los casos condenadas a muerte. Fernández Martín, que además fue jefe del campo de concentración de prisoneros políticos en Badajoz, actuó en buena parte de estos juicios. Las vistas se convocaban de un día para otro. Fernández Martín exponía rápidamente sus acusaciones e invariablemente pedía la pena de muerte. Los acusados estaban asistidos generalmente por defensores militares sin ninguna formación jurídica, que veían al acusado por primera vez en el propio juicio y que poco podían hacer, en caso de querer hacer algo, ya que los tribunales militares no disimulaban su condición de organismos de represión política pura y dura en los que la sentencia estaba decidida de antemano. Su función era exterminar a todas las personas susceptibles de generar conflictividad social o política, la misma que tuveron las famosas desapariciones en Chile o Argentina décadas más tarde, sólo que en España se hizo de modo abierto, con apenas una leve apariencia de legalidad, quizás porque la opinión pública mundial estaba atenta al desarrollo de la Segunda Guerra Mundial y no prestaba apenas atención al régimen de Franco. En los juicios en los que actuaba Fernández Martín se hizo habitual una broma de su invención; los bedeles gritaban a los familiares de los presos: "¡Que pase la viuda del acusado!", y el tribunal reía el chiste. Las sentencias se dictaban y se ejecutaban de inmediato.

Con los años 50 llegó el desarrollismo y la alianza con Estados Unidos. El radicalismo ideológico de la posguerra fue reemplazado por un autoritarismo paternalista volcado hacia el desarrollo económico del país y su apertura al turismo. Muertos o exiliados la mayoría de los desafectos, los juicios sumarísimos fueron amainando. En 1963 Fernández Martín fue llamado por el régimen a representar una última vez su viejo papel: fue en el consejo de guerra contra el dirigente comunista Julián Grimau, juzgado y condenado a muerte por rebelión militar 25 años después del final de la guerra, en un proceso que provocó airadas reacciones internacionales. A esas alturas ya era un secreto a voces que Fernández Martín era un impostor, y así, aprovechando que su importancia había decrecido, en 1964 un Colegio de Abogados realizó una investigación y logró probar que la única relación de Fernández Martín con el Derecho era haber aprobado tres asignaturas de primer curso en la Universidad de Sevilla. Dos años después fue condenado a un año y seis meses de prisión: el tribunal consideró atenuante la circunstancia de que "no tuvo intención de causar daños importantes". Fernández Martín murió poco después, sin comprender la humillación que se le había infligido tras años de servicio.




 El coronel Enrique Eymar juez militar del ejército franquista, personaje detestable donde los haya y que durante la guerra se camufló en zona republicana en puestos burocráticos del Ejército Popular y donde no se atrevió a dar la cara hasta que cayó Madrid, y que lavada su pequeña culpa de emboscado y readmitido en el ejército franquista y nombrado juez militar, se comportó como un criminal con sus victimas y peor aún con sus familiares. En la foto le vemos rodeado de buitres leonados, especie que frente a lo que se cree prospera divinamente en la España actual. Y es que cuando Dios, o al menos sus representantes patentados están contigo, te va de maravilla.

Los años oscuros tras la Guerra civil

No voy a referirme al desarrollo de la contienda civil provocada tras la sublevación contra la legalidad democrática vigente realizada por una parte del ejército, muy próxima al Bloque dominante que incluso formaba parte de él, y que desde hacía meses, probablemente antes de las elecciones del 16 de Febrero del 36, se estaba gestando un movimiento entre civiles y militares, para acabar con la República democrática y volver al Antiguo Régimen ( monarquía pseudodemocrática). La situación a finales de Marzo de 1.939 era de euforia para los sublevados, que durante el desarrollo de la contienda, habían llegado al acuerdo de entregar todos los poderes a Franco, tras "desaparecer " Sanjurjo y Mola, éste después de Octubre de 1.936, concretaamente en 1.937. Tampoco bvoy a mencionar las exageraciones de Cesar Vidal respecto a lo de Paracuellos habla de genocidio ,olvidando Badajoz, Málaga ,Córdoba, Asturias etc , e incluso GuerniKa, o el Mercado de Alicante, lo realizado por la llamada la columna de la muerte que sí están más próximos al GENOCIDIO. La cuestión es el periodo. sin menospreciar los acontecimientos horribles de la guerra, es lo que sucedió tras el conflicto. (CONTINUARÁ)

Cesar Vidal...... (Continuación)

 Ya he dicho anteriormente que la represión llevada  contra los revolucionarios fue durísima, pero no se limitó a ellos. Algunas personalidades destacadas del bienio anterior, ya fuesen socialistas, comunistas, catalanistas terminaron en la cárcel con fuertes condenas. Pero la situación iba a cambiar radicalmente : la derecha que está en el gobierno suele tender a la corrupción  y en este caso el gobierno y su presidente se vieron envueltos en un turbio asunto, que no voy a relatar aquí, que provocaría la intervención del jefe del estado, Alcalá Zamora, nombrando un nuevo primer ministro para que convocase nuevas elecciones.  Durante el bienio negro se había cambiado la ley electoral , con la intención de que la derecha se perpetuase en el poder, pero la situación cambiaria radicalmente al formarse un FRENTE POPULAR de izquierdas que reunía a todos los partidos parlamentarios y extraparlamentarios con un programa común que tenía entre otras medidas la Amnistia para los encarcelados del 34. Hasta este momento la C.N.T. sindicato anarquista no se había implicado en  la "República burguesa ", pero la dirección del sindicato anarquista dio  a sus afiliados libertad de votar , con lo que el 16 de Febrero de 1.936, se produjo un triunfo , (aunque por un estrecho margen), del los candidatos  del Frente Popular , pero la ley electoral les benefició bastante en cuanto al número de diputados.
   Se formó,como consecuencia  del triunfo un gobierno de miembros del frente (sólo republicanos ) apoyado por los partidos restantes de dicho frente. Desde mi punto de vista, este fue uno de los primeros errores del nuevo gobierno , con socialistas y comunistas y los catalanes y vascos el gobierno se hubiese encontrado más fuerte y capaz de hacer frente alos contínuos ataques, tiroteos e incluso asesinatos producidos durante esta conflictiva época. La desaparición de los miembros de la derecha del gobierno, insisto que no del poder, llevaría a algunos personajes de dudosa conducta democrática, a moverse para provocar un rio revuelto en el que poder echar las redes del golpe militar, otro más en la historia contemporánea de estos países que componen España, esta vez " no como farsa sino como tragedia". (Continuará)